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sábado, 2 de junio de 2012

Té y cigarrillos.

Este cigarrillo tenía un sabor distinto, mejor que los demás, tal vez sea porque era el ultimo, pero de cualquier manera lo estaba disfrutando mucho; Tome mi tasa de té y le di pequeños sorbos, la puse de nuevo en la mesita que estaba junto a mi asiento, me levanté y la vi a los ojos, azules como el mar, era preciosa.   -¿Cómo estás?. Le dije esperando una de sus avitualles respuestas llenas de sarcasmo.  -No muy bien. Respondió bajando la mirada. De nuevo esa sensación de vacío, que ya se me hacia común ese sentimiento. Esperaba otra respuesta de ella, algo más, la verdad no sabia que le pasaba y me preocupaba, ella era todo para mi; "todo" extraña palabra para describir a alguien que no posee nada más que lo material. 

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